Cuenta la historia que en 1493 los habitantes de la Isla antillana de Guadalupe ofrecieron a Cristóbal Colon ofrecieron el ananás (llamado hoy también piña americana o piña tropical), quien pensó que se trataba de una propiedad de alcachofa. Al comprobar la exquisitez de su pulpa, la llevo a España desde donde se extendió por las zonas tropicales de Asia y África.
Propiedades e indicaciones.
Bien madurada la piña contiene alrededor del 11% de hidratos de carbono, la mayor parte de los cuales son azúcares. Las vitaminas más abundantes en la piña son la C, la B1 y la B6. Entre los minerales, destaca el manganeso, con 1,65 mg/100 g, seguido del cobre, potasio, magnesio y hierro. El ácido cítrico y málico: son los responsables de su sabor ácido, y como ocurre con los cítricos, potencian la acción de la vitamina C.
En este sentido muchos lo consideran un postre ideal, por facilitar la digestión de los otros alimentos. Su consumo esta especialmente indicado en las siguientes afecciones:
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Ptosis gástrica (estomago caído). causada por la incapacidad del estómago para vaciar su contenido (atonía gástrica). La piña se debe tomarse fresca (no en conserva) y bien madura, ya sea antes o después de la comida.
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Obesidad. El jugo fresco tomados antes de las comidas reduce el apetito (efecto saciante) y constituye un buen complemento en las dietas adelgazantes. Además es ligeramente diurético (favorece la eliminación de la orina).
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Esterilidad. Esta fruta tropical es uno de los alimentos mas ricos en manganeso, oligoelemento que interviene activamente en la formación de las células reproductoras, tanto masculinas como femeninas.

