El primer ministro de Líbano, Nawaf Salam, pidió este lunes en Washington al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, que avance la aplicación del acuerdo marco con Israel, concluido en junio bajo auspicio estadounidense. El pacto contempla la retirada gradual de las fuerzas israelíes y el desarme de Hezbollah, pero su ejecución se ha estancado.
Según el comunicado de su despacho, Salam reclamó pasar a la fase de aplicación del marco tripartito y traducir los principios de reciprocidad y aplicación por etapas en medidas prácticas y resultados sobre el terreno. El fin, indicó, es restablecer la plena soberanía libanesa, lograr la retirada israelí completa y concentrar las armas en manos del Estado en todo el territorio.
La reunión se celebró en el Departamento de Estado, con el canciller libanés, Youssef Rajji, la embajadora libanesa, Nada Hamadeh Mouawad, y el embajador estadounidense en Beirut, Michel Issa. Rubio reafirmó el compromiso de Washington con Líbano y sus instituciones, según la versión libanesa.
Salam pidió un mecanismo de verificación creíble que vigile la aplicación y garantice el cumplimiento de los compromisos. También reclamó apoyo estadounidense continuado al ejército libanés, al que corresponde la difícil misión de desarmar a Hezbollah. Según el texto difundido, añadió que el marco incluye apoyo a la recuperación, la reconstrucción y el regreso de los desplazados, y advirtió de que la falta de avances no debe servir de pretexto para obstruir el proceso.
Cómo se llegó hasta aquí
El grupo terrorista Hezbollah, respaldado por Teherán, arrastró a Líbano a la guerra regional en marzo al atacar a Israel. La respuesta israelí, con bombardeos masivos y una invasión terrestre, ha causado más de 4.300 muertos, según cifras de Líbano. En abril, Rubio ya había acogido conversaciones entre ambas partes, cuando los combates amenazaban con hacer descarrilar el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán firmado el 7 de abril.
El acuerdo se firmó en Washington el 26 de junio, sin presencia de Hezbollah. Rubio lo describió entonces como “el principio del principio”. El texto no obliga a Israel a abandonar la amplia zona del sur que ocupa, cerca de una quinta parte del territorio libanés, según Al Jazeera, y Jerusalén parece dispuesta a seguir atacando si lo considera necesario.
El pacto prevé el despliegue del ejército libanés en el sur, empezando por áreas de prueba llamadas zonas piloto. Según el Washington Institute for Near East Policy, centro de estudios estadounidense especializado en Medio Oriente, estas zonas son el mecanismo de redespliegues graduales y verificados de ambos ejércitos. La retirada israelí no es automática, y el anexo de seguridad no aclara si el desarme será consensuado, coercitivo o ambos. El acuerdo creó además un Grupo de Coordinación Militar trilateral, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que Israel permanecerá en la zona de seguridad del sur mientras coordina su retirada.
Un despliegue parcial
Militares israelíes en el sur de Líbano (archivo) FUERZAS ARMADAS DE ISRAEL
En julio, tras las negociaciones de Roma, el Departamento de Estado condicionó el paso a conversaciones técnicas ampliadas a la puesta en práctica de las zonas piloto. Funcionarios de ambos países mencionaron las localidades de Froun, Ghandouriyeh y Zawtar. Issa visitó este mes una de esas zonas, que acababa de pasar al control del ejército libanés, para evaluar los avances y las dificultades.
El avance, sin embargo, es limitado. Hezbollah se niega a deponer las armas, e Israel mantiene los ataques y la ocupación de una franja del sur pese al acuerdo. El mismo lunes, Líbano denunció una gran explosión provocada por el ejército israelí en la localidad sureña de Mansouri. El ejército israelí dijo haber concluido allí una operación y desmantelado lo que llamó infraestructura terrorista.
Un análisis de UPI —agencia de noticias estadounidense— de julio señalaba que el éxito de las zonas piloto depende de la buena fe de Israel, de la capacidad del ejército libanés y de la determinación de Washington. Añadía que el desarme de Hezbollah depende en buena parte de Teherán, y que Irán y el grupo insisten en vincular a Líbano con la negociación entre Estados Unidos e Irán.
La petición de Salam apunta a lo que el texto deja abierto: quién comprueba el cumplimiento de cada parte y con qué consecuencias. La ampliación de las zonas piloto será la primera medida de si el marco de junio se convierte en un proceso o queda en una declaración de intenciones.
Fuente: Infobae

