El Museo Nacional de Río padecía abandono crónico

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Últimamente, visitar el Museo Nacional de Río de Janeiro, quizá el más importante de Brasil, era encontrarse con un panorama general de decadencia. Las voces que alertaban de que lo peor estaba por llegar no se equivocaban: el domingo, las llamas devoraron todo el interior del edificio: 20 millones de objetos, buena parte de la historia de Brasil, quedaron reducidos a cenizas.

El abandono empeoró en los últimos años, pero el problema viene de lejos. Hace 14 años, el entonces secretario de Energía del Gobierno de Río, Wagner Victer, visitó el museo y pronunció una frase que ahora se confirma como una triste premonición: “El museo se va a quemar, hay cables expuestos, mal conservados, alas con infiltraciones… Una total irresponsabilidad con el patrimonio histórico”.

El incendio destruyó la memoria de una ciudad que fue capital de un imperio y colocó en primer plano el debate sobre los recortes presupuestarios que amenazan la preservación de un patrimonio multisecular.

“No sirve sólo llorar. Es necesario que el Gobierno federal, que dispone de recursos, ayude al museo a reconstruir su historia”, afirmó este lunes ante el devastado edificio el director de la bicentenaria institución, Alexandre Keller.

Los hierros retorcidos y los escombros se acumulan en la planta baja, el techo desapareció y una de las alas del segundo y del tercer piso se derrumbaron. La fachada, chamuscada, resistió.

Los bomberos empezaron a ingresar con prudencia en las ruinas del edificio, para verificar si aún se puede “salvar algo” de su inmenso patrimonio, dijo un portavoz del cuerpo.

GUARDABA EXTENSA RIQUEZA CULTURAL

El Museo Nacional era el mayor museo de historia natural y antropológico de América Latina, con más de 20 millones de piezas y una biblioteca de más de 530.000 títulos.

El Museo Nacional, creado en 1818 por el rey de Portugal Juan VI, se instaló en 1892 en su actual ubicación, el expalacio imperial de San Cristóbal, en el parque de Boa Vista en el norte de Río, que alberga igualmente un excepcional jardín botánico de 40 hectáreas.

Investigadores, estudiantes y grupos sociales llamaron a manifestarse frente al museo por la mañana y en el centro de Río por la tarde, para denunciar los recortes presupuestarios.

Fuente:Lostiempos

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